12 mujeres clave en la Colección Pinacoteca

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De las 45 autoras que forman parte de la Colección Pictórica Patrimonial de la Universidad de Concepción con pintura, escultura y grabado, doce mujeres y artistas destacan por su aporte al cambio de paradigma en la historia del arte chileno.

En términos porcentuales, la obra hecha por mujeres tradicionalmente ha tenido menos visibilidad que el trabajo visual de los hombres.

Aunque este es un fenómeno visible en la proporción de obras femeninas y masculinas concentradas en las colecciones de grandes museos en Chile y el mundo, es posible reconocer autoras que desde su producción artística han colaborado con revertir esta realidad.

Si bien en la colección la Pinacoteca existe una presencia mayoritariamente masculina, es posible reconocer una serie de pintoras, escultoras y grabadoras que no sólo nutrieron el escenario artístico en su contexto, sino que actualizaron los roles creativos de la mujer y reorganizaron la estructura del arte chileno.

Lo anterior porque, según explica la Curadora de la Pinacoteca, Sandra Santander: “en los primeros 150 años de nuestra historia republicana, el papel de la mujer en el arte fue bastante discreto en cuanto a difusión y en cuanto a oportunidades para poder exhibir su obra”.

En este sentido, la figura de la pintora francesa Clara Filleul es fundamental en tanto “se presume que más de mitad de los retratos que Monvoisin hizo en Chile, fueron en realidad pintados por Filleul, con una gran calidad pictórica pero con muy pocas obras firmadas por ella” esto, porque según indicó Santander “fue la compañera, asistente y secretaria del destacado artista francés, quien dejó una vasta obra pictórica en Chile y que permaneció mucho tiempo en nuestro medio realizando retratos y pinturas por encargo: como ella era su asistente, muchas de las obras firmadas por Monvoisin fueron en realidad pintadas por Clara, lo que representa un poco ese segundo papel, ese rol en la sombra de la mujer artista en Chile del siglo XIX”.

En la misma línea “hay obras de mujeres que participaron en la Generación del Trece, algo inusual considerando que, en su mayoría, es un conjunto compuesto por hombres y que se explica porque, en general, las autoras eran parejas de estos pintores. Sin embargo hay testimonio de su producción, como en el caso de las artistas Elmina Moisan y Judith Alpi,  cuyas obras recogen esta nueva forma de pintar en Chile” aseguró la Curadora de la Pinacoteca.

Otras mujeres que fueron importantes en el reconocimiento de la obra femenina en la esfera artística nacional fueron las hermanas Aurora y Magdalena Mira que, a fines del siglo XIX, lograron trascender de una pintura realizada “puertas adentro” a instalarse en los salones de pintura de la época.

Más adelante, Celia Castro se convirtió en la primera mujer pintora profesional en Chile, es decir, “que aspiró a instalar un taller, enseñar pintura y a vivir de la venta de sus obras como su principal ingreso” relató la Curadora de la Pinacoteca y agregó que “logró sobreponerse a las críticas y tener un papel importante dentro de la historia de la pintura chilena”.

Entre las artistas que tuvieron un importante rol por haber abierto caminos en el arte nacional y que luego llegaron incluso a ser Premios Nacionales de Arte, se encuentra Gracia Barrios “que tiene una obra de arte contemporáneo muy potente al igual que otro gran número de creadoras en el grabado, que fue un espacio que se abrió antes que la pintura para las mujeres, con ejemplos como el trabajo de Roser Bru, Marilyn Bronfman, Lea Kleiner o Dinora Doudtchiztky, todas mujeres que iniciaron su carrera artística en el grabado y que fueron muy renovadoras de este lenguaje, incluso más que los hombres” sostuvo Sandra Santander.

En escultura, destaca la obra de Marta Colvin, especialmente el trabajo en madera Alma Mater, que corresponde a sus primeras obras y que se encuentra en exposición permanente en la Casa del Arte UdeC.

“Una de las obras importantes de mujeres presentes en nuestra colección pictórica es La Poda de Celia Castro: una obra que está en todas las antologías de pintura chilena, de grandes dimensiones y de excelente factura que muestra una escena campesina” añadió Santander.

En la Colección Pinacoteca, además, se encuentra el único autorretrato conocido de Matilde Pérez, representante por excelencia del arte óptico nacional. Esta pintura pertenece a la etapa inicial  y figurativa de su trabajo, lo que la convierte en una pieza clave en la obra de la artista.

En la visión de la Curadora de la Colección Pictórica Patrimonial de la UdeC “las mujeres que llegaron a tener figuración en la historia del arte, aunque con reconocimiento tardío, dejan una pintura de excelente factura, cargada de significados y simbolismos, tan buenas como las realizadas por artistas hombres” finalizó.